lunes, 23 de agosto de 2010

Escritoras

Ivy Compton-Burnett


lunes, 15 de febrero de 2010

Así soy

Vista por Jesús Pérez:


miércoles, 23 de septiembre de 2009

Escritoras

Katherine Mansfield


lunes, 15 de junio de 2009

Aunque no me reconozca…

Lo cierto es que en esta sesión de fotos para YoDona YoSoy la que está sentada en el suelo. Es muy curioso recuperar esta fotografía y recordar cómo fue la experiencia: todo un día haciendo de modelo con diferentes vestidos, posando (como se ve aquí) durante horas, siguiendo con dificultad diversas instrucciones sobre cómo girar el cuello y cómo entreabrir los labios, comiendo muy poco, y en un estado de asombro e irrealidad que no creo que vaya a repetirse jamás. Es una foto del año 2005, cuando gané el Premio Ojo Crítico de Narrativa. Para la portada y las páginas centrales del número especial de Fin de Año, la revista nos convocó a doce mujeres que debíamos hablar de lo que había sido para nosotras el año que ya terminaba y conversar sobre lo que esperábamos del siguiente… Ahora me hace gracia recordarlo. Me parece un momento de ingenuidad cargado de una especie de inconsciencia candorosa. Pero en aquella época, junto a mi compañera de foto (Tania Pardo, comisaria por entonces en el MUSAC), me preguntaba si no estaría en un lugar demasiado extraño para mí, demasiado ajeno a lo que se supone que es la labor diaria de la escritura y a lo que implica esa labor: mucho encierro y poca exposición a cámaras fotográficas y a luces directas sobre los ojos.


Entre los cuatro varones que nos miraban con tanta atención se encontraban el encargado de vestuario y el maquillador. Recuerdo que fue todo muy acelerado y muy enloquecido, con cierto aire de trascendencia en cada decisión que se tomaba acerca de qué nos poníamos y de cómo nos poníamos. Todo parecía importante. Y nosotras éramos los objetos en torno a los que giraba toda esa importancia… Ahora no estoy segura de si aceptaría una propuesta parecida, de si repetiría lo que hice, pero sí me alegra haberlo hecho entonces, y lo único que lamento es no haberlo disfrutado más. Haber tenido tantos prejuicios y tantos escrúpulos. Habrá quien se dedique a hacer estas cosas todos los días, pero para mí fue algo diferente. Algo singular. Y, en casos así, lo mejor es disfrutar y divertirse.

martes, 17 de marzo de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

Ivy house



¿Querría yo hacerme aborigen y largarme con un hatillo a la espalda a recorrer tierras australianas? ¿Querría vivir en el piso 24 del edificio más alto de EE.UU.? ¿Lucir sonrisa y tipazo ante mil cámaras de fotos por una alfombra roja cinematográfica?

Pues no: sólo estar en una casa cuyo exterior aparezca invadido por las hiedras. Sin dolor de cabeza, sin estar cansada, sin pensar en nada repetitivo... Sólo leer, escribir, traducir y aprender. Quizá llamar por teléfono. No pensar en nada repetitivo... Sólo leer, escribir, traducir. Y aprender. Qué sueños tan humildes, los míos. Y ni así.

jueves, 19 de febrero de 2009

Escritoras

Emily Dickinson


martes, 17 de febrero de 2009

Écrire


Decía Marguerite Duras que no entendía qué hace con su tiempo la gente que no escribe. Yo llevo un par semanas sin escribir, casi, haciendo lo que se supone que puede hacer la gente que no escribe. He cocinado, he dedicado algo de tiempo a llamar a amigos con los que llevaba siglos sin hablar, he salido de casa, he hecho ejercicio y, básicamente, me he dedicado a dar clases prácticas de conducir con la ¿ingenua? pretensión de aprobar el examen algún día y tener el carnet. Ahora ya sé qué se puede hacer con el tiempo cuando no se escribe. Y me gusta.

Cuando no escribo, pienso que está bien dedicarse a otra cosa y no escribir. No andar a todas horas con la cabeza metida entre las letras de un teclado, aunque no se esté delante de un teclado. Pero cuando escribo pienso que no hay nada igual. Que cualquier otra actividad es secundaria y aplazable. ¿Se deberá a que soy un prototípico animal de costumbres y que, por tanto, me dejo arrastrar por la rutinaria disposición del día a día (sea cual sea esa disposición y sea cual sea ese día a día)?

domingo, 25 de enero de 2009

Escritoras

Edith Wharton


sábado, 15 de noviembre de 2008

Así soy

Vista por Mercedes Rodríguez:


miércoles, 20 de agosto de 2008

Dejad de quererme


Quizá en la novela de François D’Epenoux en que se basa esta película no se adivine hasta las páginas finales lo que realmente le está sucediendo al protagonista, con lo que el lector se llevará una buena sorpresa y empezará a comprender de inmediato el comportamiento tan desmedido e inexplicable que el personaje principal despliega (al menos en la película) desde las primeras imágenes. Pero lo malo es que en Dejad de quererme no hay más que ver la mala cara que tiene Antoine (un publicista de 42 años interpretado por el actor Albert Dupontel) para darse cuenta de lo que está intentando conseguir este hombre que, de repente y sin motivo aparente, se convierte en un ser agresivo, grosero y bastante insoportable. No obstante, y a pesar de que esa campanada final tan reveladora no se da en la película, hay que decir que el viaje interior y exterior (hacia Irlanda) que emprende Antoine es de lo más intenso y emotivo que he visto en la pantalla en mucho tiempo. La imagen de un hombre solo que viaja en un inmenso ferry que se va alejando poco a poco de Francia posee tintes que podríamos calificar de épicos.

martes, 19 de agosto de 2008

Adiós Bretaña, adiós



En bretón es Breizh y, además de dulce música y costas salvajes, posee lugares cuyos nombres evocan castillos plagados de historias fantásticas, hadas, lagos, bosques impenetrables y un sinfín de leyendas. Todo ello es incierto, pero es también (y a la vez) cierto, además de sutil e inabarcable. Mientras descubría Finisterre y Morbihan he leído Amigos y amantes, de Iris Murdoch, una novela que no ha terminado de convencerme pero que está ya vinculada al mar, a la belleza y al encanto de los paisajes.

miércoles, 30 de julio de 2008

Así soy

Vista por José María Plaza:


lunes, 28 de julio de 2008

Lewis


BENDECIMOS la vasta abstracción planetaria del OCÉANO.


Wyndham Lewis
Estallidos y bombardeos

sábado, 26 de julio de 2008

Leyendo

Hacía tiempo que no me entregaba a un libro como éste: muy entretenido y muy dispuesto a dejarse leer de un tirón. Con otras obras soy propensa a pasar horas con un único párrafo, analizando la estructura de cada frase, la preferencia por unas palabras determinadas, y así muchas veces pierdo el placer de la lectura por la misma lectura. Este libro, en cambio, me recuerda (por forma y tema) a las historias clásicas que leíamos en las larguísimas siestas de verano durante las vacaciones escolares, cuando todavía teníamos tiempo para aburrirnos. El argumento, además, es apasionante: el viaje del Beagle con el capitán FitzRoy y con un joven Charles Darwin a bordo.

Punset siempre me resulta didáctico, fascinante y original. No entiendo que La 2 maltrate su programa como lo hace, emitiéndolo los domingos a las dos de la madrugada, justo después de «Metrópolis», otra maravilla inspiradora.