martes, 29 de marzo de 2011

Cosmopoética 2011


Allí estaremos.

jueves, 24 de marzo de 2011

Book trailer de «El inicio de la primavera»



Éste es el precioso book trailer que Cristina Martínez Delgado ha hecho para la novela de Penelope Fitzgerald El inicio de la primavera, publicada por Editorial Impedimenta. En el libro hay toda esa nieve y toda esa hermosura, además de muchísimo encanto. Y luego están los bosques de abedules...

sábado, 19 de marzo de 2011

El inicio de la primavera



Ayer llegó de imprenta El inicio de la primavera, una de las novelas más deliciosas y personales de la escritora británica Penelope Fitzgerald. Para su traducción, he contado con la valiosísima generosidad de Patricia Gonzalo de Jesús, que me ayudó con los términos rusos, y de Terence Dooley, yerno de la escritora, que es la amabilidad y la eficacia personificadas y que, además, aceptó escribir un postfacio en el que revela muchas de las motivaciones de Penelope Fitzgerald a la hora de concebir esta obra. Ambientada en el Moscú de 1913, la novela se centra en la vida de Frank Reid, un impresor inglés que vive en el 22 de la calle Lipka, y que una noche regresa a su casa para descubrir que su esposa se ha marchado y se ha llevado con ella a sus tres hijos. Una de las consecuencias de esa separación inicial, que enfrenta a Frank a una libertad impuesta con la que no sabe muy bien qué hacer, será la llegada de Lisa, un personaje silencioso y desconcertante, muy observador, que protagoniza en un bosque de abedules uno de los momentos literarios más extraordinarios que haya leído jamás.

El inicio de la primavera es una novela hermosa y mágica. La escritura de Penelope Fitzgerald, sobria, metódica y enormemente sutil, se merece una lectura entregada y activa, que se verá recompensada con unas imágenes de las que no se olvidan. Además, al final, en la última línea, el lector sonreirá. Ante tanta pulcritud y maravilla, es imposible no sonreír de puro encanto.

domingo, 13 de marzo de 2011

2011 Año Internacional de los Bosques


Sendero bordeado de abedules en el bosque de Sherwood, Nottinghamshire.

Personajes que viven en los bosques: Blancanieves, Hansel y Gretel, Oberón y Titania, Ricitos de Oro, Robin Hood, Colmillo Blanco, Caperucita Roja, Genoveva de Brabante, Galadriel, Banner y Flappy, Jackie y Nuca, David y Lisa (gnomos)...

sábado, 5 de marzo de 2011

Angus and Julia Stone en Madrid


Hace no mucho, traduje al castellano Picnic en Hanging Rock, de Joan Lindsay, libro que se desarrolla enteramente en Australia, entre rocas inexploradas y una vegetación salvaje que dificulta la investigación que se abre cuando unas niñas desaparecen por la zona durante una excursión escolar. Buscando información sobre ciertos pasajes del texto, fui a dar con un dúo integrado por los australianos Julia y Angus Stone, hermanos que, desde entonces, forman parte ineludible de los recuerdos de la traducción de Picnic en Hanging Rock y de montones de momentos posteriores (viajes en coche, lecturas...)

En diciembre del año pasado estuvieron de gira por Europa y compré dos entradas para el concierto de Londres, pero finalmente no pudimos ir, con lo que ahora tenemos dos tickets para alguno de los conciertos que se celebren en el Royal Festival Hall antes de otoño. El caso es que vuelven a estar de gira y vienen a España. El 23 de abril actúan en Barcelona y el 24 en Madrid. Los hermanos Stone son la tranquilidad y la armonía, además del empeño y el trabajo duro. No paran y todo lo que hacen me parece precioso y necesario. Por supuesto, ya tenemos nuestras entradas.


viernes, 15 de octubre de 2010

Así soy

Vista por Daniel Mordzinski:


lunes, 23 de agosto de 2010

Escritoras

Ivy Compton-Burnett


lunes, 15 de febrero de 2010

Así soy

Vista por Jesús Pérez:


miércoles, 23 de septiembre de 2009

Escritoras

Katherine Mansfield


lunes, 15 de junio de 2009

Aunque no me reconozca…

Lo cierto es que en esta sesión de fotos para YoDona YoSoy la que está sentada en el suelo. Es muy curioso recuperar esta fotografía y recordar cómo fue la experiencia: todo un día haciendo de modelo con diferentes vestidos, posando (como se ve aquí) durante horas, siguiendo con dificultad diversas instrucciones sobre cómo girar el cuello y cómo entreabrir los labios, comiendo muy poco, y en un estado de asombro e irrealidad que no creo que vaya a repetirse jamás. Es una foto del año 2005, cuando gané el Premio Ojo Crítico de Narrativa. Para la portada y las páginas centrales del número especial de Fin de Año, la revista nos convocó a doce mujeres que debíamos hablar de lo que había sido para nosotras el año que ya terminaba y conversar sobre lo que esperábamos del siguiente… Ahora me hace gracia recordarlo. Me parece un momento de ingenuidad cargado de una especie de inconsciencia candorosa. Pero en aquella época, junto a mi compañera de foto (Tania Pardo, comisaria por entonces en el MUSAC), me preguntaba si no estaría en un lugar demasiado extraño para mí, demasiado ajeno a lo que se supone que es la labor diaria de la escritura y a lo que implica esa labor: mucho encierro y poca exposición a cámaras fotográficas y a luces directas sobre los ojos.


Entre los cuatro varones que nos miraban con tanta atención se encontraban el encargado de vestuario y el maquillador. Recuerdo que fue todo muy acelerado y muy enloquecido, con cierto aire de trascendencia en cada decisión que se tomaba acerca de qué nos poníamos y de cómo nos poníamos. Todo parecía importante. Y nosotras éramos los objetos en torno a los que giraba toda esa importancia… Ahora no estoy segura de si aceptaría una propuesta parecida, de si repetiría lo que hice, pero sí me alegra haberlo hecho entonces, y lo único que lamento es no haberlo disfrutado más. Haber tenido tantos prejuicios y tantos escrúpulos. Habrá quien se dedique a hacer estas cosas todos los días, pero para mí fue algo diferente. Algo singular. Y, en casos así, lo mejor es disfrutar y divertirse.

martes, 17 de marzo de 2009

lunes, 9 de marzo de 2009

Ivy house



¿Querría yo hacerme aborigen y largarme con un hatillo a la espalda a recorrer tierras australianas? ¿Querría vivir en el piso 24 del edificio más alto de EE.UU.? ¿Lucir sonrisa y tipazo ante mil cámaras de fotos por una alfombra roja cinematográfica?

Pues no: sólo estar en una casa cuyo exterior aparezca invadido por las hiedras. Sin dolor de cabeza, sin estar cansada, sin pensar en nada repetitivo... Sólo leer, escribir, traducir y aprender. Quizá llamar por teléfono. No pensar en nada repetitivo... Sólo leer, escribir, traducir. Y aprender. Qué sueños tan humildes, los míos. Y ni así.

jueves, 19 de febrero de 2009

Escritoras

Emily Dickinson


martes, 17 de febrero de 2009

Écrire


Decía Marguerite Duras que no entendía qué hace con su tiempo la gente que no escribe. Yo llevo un par semanas sin escribir, casi, haciendo lo que se supone que puede hacer la gente que no escribe. He cocinado, he dedicado algo de tiempo a llamar a amigos con los que llevaba siglos sin hablar, he salido de casa, he hecho ejercicio y, básicamente, me he dedicado a dar clases prácticas de conducir con la ¿ingenua? pretensión de aprobar el examen algún día y tener el carnet. Ahora ya sé qué se puede hacer con el tiempo cuando no se escribe. Y me gusta.

Cuando no escribo, pienso que está bien dedicarse a otra cosa y no escribir. No andar a todas horas con la cabeza metida entre las letras de un teclado, aunque no se esté delante de un teclado. Pero cuando escribo pienso que no hay nada igual. Que cualquier otra actividad es secundaria y aplazable. ¿Se deberá a que soy un prototípico animal de costumbres y que, por tanto, me dejo arrastrar por la rutinaria disposición del día a día (sea cual sea esa disposición y sea cual sea ese día a día)?

domingo, 25 de enero de 2009

Escritoras

Edith Wharton