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¿Querría yo hacerme aborigen y largarme con un hatillo a la espalda a recorrer tierras australianas? ¿Querría vivir en el piso 24 del edificio más alto de EE.UU.? ¿Lucir sonrisa y tipazo ante mil cámaras de fotos por una alfombra roja cinematográfica?
Pues no: sólo estar en una casa cuyo exterior aparezca invadido por las hiedras. Sin dolor de cabeza, sin estar cansada, sin pensar en nada repetitivo... Sólo leer, escribir, traducir y aprender. Quizá llamar por teléfono. No pensar en nada repetitivo... Sólo leer, escribir, traducir. Y aprender. Qué sueños tan humildes, los míos. Y ni así.
Pues no: sólo estar en una casa cuyo exterior aparezca invadido por las hiedras. Sin dolor de cabeza, sin estar cansada, sin pensar en nada repetitivo... Sólo leer, escribir, traducir y aprender. Quizá llamar por teléfono. No pensar en nada repetitivo... Sólo leer, escribir, traducir. Y aprender. Qué sueños tan humildes, los míos. Y ni así.