martes, 27 de enero de 2015

Los poetas son un asco

Así, tal cual.


Y el jueves, día 29 de enero, a las 20,00 horas, Rocío Álvarez y yo lo demostraremos hablando de poesía, de influencias literarias, de expectativas y de nuestras experiencias en el sector editorial, siempre instigadas por David García. También leeremos poemas. Todo ello en la librería La Buena Vida, calle Vergara, 5.

¡Seréis bienvenidos a nuestra asquerosa velada poética!

domingo, 25 de enero de 2015

¡Nos vemos en Donostia!

El día 28 de enero, miércoles, a las 19,30h, tendremos Mente animal en la excepcional compañía de los libreros y amigos de la librería Zubieta (Pza. Guipúzcoa, 11). ¡Qué lujazo estar allí!


Esta mini-gira de presentaciones del poemario está siendo más que un regalo. Trenes, paisajes, preciosas librerías, poesía y lectores. Es difícil pedir más.

sábado, 24 de enero de 2015

Presentación en Ámbito Cultural

Con Inés Martín Rodrigo, Elena Medel y muchos amigos.

¡Gracias!



miércoles, 14 de enero de 2015

Próximos encuentros

20 de enero, martes, en Logroño. Librería Santos Ochoa. C/ Castroviejo, 19. A las 19,30h. Con Elena Medel.


22 de enero, jueves, en Madrid. El Corte Inglés de Callao. Sala de Ámbito Cultural (7ª planta). A las 19,00h. Con Inés Martín Rodrigo y Elena Medel.


¡Allí nos vemos!

domingo, 11 de enero de 2015

Escritoras

Carson McCullers


viernes, 9 de enero de 2015

Woodstock: 3 Days of Peace & Music

Dirigida por Michael Wadleigh y editada, entre otros, por Martin Scorsese, Woodstock: 3 Days of Peace & Music recibió el Óscar al mejor documental de 1970.



Los organizadores esperaban la asistencia de unos 60.000 espectadores, pero se reunieron allí cerca de 500.000 personas.



En el documental no se respeta el orden de aparición de los cantantes. Solo se mantienen el inicio (con Richie Havens) y el cierre (con Jimi Hendrix).


He visto esta película entera, las dos partes, tres veces en las últimas semanas. Y seguiré viéndola. Ahora mismo, me parece necesario.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Criaturas salvajes

Braulio Ortiz ha escrito para El Día de Córdoba un nuevo texto sobre Mente animal, y sólo puedo agradecerle con total sinceridad que haya leído el poemario con tanta atención y que lo haya tratado con tanto cuidado. Su generosidad es mayúscula. Y su facilidad para extraer de los poemas lo esencial fijándose en los rincones más reservados, hablando de la «intimidad áspera y dolorosa» del libro, me ha desarmado por completo. Reproduzco aquí su reseña con un inmenso ¡gracias!


En la obra de Pilar Adón, la naturaleza no se muestra como un refugio amable: es un espacio inhóspito, un paisaje en el que las ramas se tuercen hacia el lado de la sombra. Incluso la belleza de la tierra brinda a veces al visitante la perplejidad: «Regresan las hojas nómadas. Y pienso: / si la naturaleza es hermosa, ¿por qué yo no?», se interroga la voz de Mente animal, el libro con el que la autora vuelve al mundo rural que abandonaron sus padres y habitaron sus abuelos para reflejar allí el escalofrío y la desazón de la experiencia humana. Adón sabe que en las tardes de cielo limpio también resuena la tormenta, como si en el campo fuera más evidente que el hombre no es sino una criatura salvaje. Un pueblo puede ser el escenario del rencor, del suicidio, de la maledicencia, un enclave marcado por una leyenda oscura: «Usaron las piedras del primitivo puente / y las de la granja del abuelo / que no pudo pagar porque se lo gastó en vino. / Usaron las piedras de la ermita / y todos los niños de la casa nueva / nacieron muertos».

Tras La hija del cazador, la escritora madrileña vuelve a cargar el rifle, y firma uno de los libros más rotundos de 2014, un poemario descarnado y bello en el que a pesar de la crudeza de los ambientes descritos nada parece gratuito o forzado, todo está narrado con una austeridad y una contención admirables. Adón es cada vez más consciente de la plenitud de sus recursos y no necesita recurrir a golpes de efecto: Mente animal es un libro de una intimidad áspera y dolorosa, y sus versos poseen una autenticidad incontestable.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

No telling

Vi esta película hace unos días en el Sundance Channel y he de decir que me parece poco recomendable para los amantes de los animales en general y nada recomendable para los amantes de los perros en particular. Pero también he de decir que es indudable que deja su poso y que, ya por eso, supongo que sus responsables se salieron con la suya.

Si es que «la suya» era intentar concienciar a la gente de lo cruel y bárbaro que resulta hacer experimentos con animales.

La película viene a contar la historia de un científico que se esconde con su mujer en una casa de campo para ensayar en animales sus nuevas técnicas médicas que, de tener éxito, le enriquecerán a él y a quienes financian sus salvajadas. 

Jamás la habría mencionado aquí de no haber sido porque hoy no he podido evitar pensar en ella al ir al mercado y ver cómo se exhiben en las vitrinas de las carnicerías los cuerpos enteros de los animales que algunos ya están comprando para comérselos estas fiestas. No es la primera vez que veo semejante exposición, claro está. Y siempre me ha parecido patológica y propia de seres muy alejados de su verdadera naturaleza la ocurrencia de exponer cadáveres de animales en escaparates, entre hojas verdes de adorno, cual bosque, entre frutas o cualquier otro objeto, como si las carnicerías tuvieran también escaparatistas o decoradores de interior poco relacionados con la palabra sensibilidad. Pero el caso es que hoy me ha producido una desazón mayor pasar por delante del muestrario. Al principio no sabía a qué achacar el malestar y, como se suele hacer cuando se quiere encontrar una causa, un origen o una explicación para lo que se siente, me he lanzado a bucear en el recuerdo de manera rápida mientras seguía andando. He retrocedido en el histórico de impresiones intentando averiguar de dónde venía esta mía de hoy, y pronto he comprendido que toda esa indefensión y esa huella de brutalidad procedían de la mezcla explosiva de ver a los clientes de la carnicería riéndose con ganas y fruición del cuerpo de un cochino pequeño junto con las imágenes que todavía me rondan de esta película atroz:


jueves, 4 de diciembre de 2014

Jane Kenyon

Durante la presentación de Mente animal en Zaragoza, Luisa Miñana me habló de la poeta Jorie Graham y de su poemario Rompiente, y gracias a esta recomendación, curiosidades de los hilos literarios, llegué a Jane Kenyon, a quien estoy devorando gracias a la antología que Pretextos publicó en el año 2007, De otra manera, con magnífica traducción de Hilario Barrero.

Dos poemas de Jane Kenyon:
QUIÉN

Estos versos están escritos
por un animal, un ángel,
un extraño sentado en mi silla;
por alguien que ya sabe
cómo vivir sin problemas
entre libros, pucheros y sartenes…

¿Quién es el que me pide que halle
lenguaje para el sonido
que hace la pezuña de una oveja al golpear
una piedra? ¿Y quién pronuncia
las palabras que son mi alimento?


DOS DÍAS SOLA

Tú no estás aquí. Mantengo
el fuego encendido, aunque no hace frío,
alimentando la estufa hambrienta.
Leo el periódico de la tarde
mientras cinco generaciones
me observan por encima del hombro.

En la leñera
la oscuridad me rodea y penetra en mí.
El único sonido que escucho
es mi propia respiración. Quizás
ya no encaje aquí.
Nada me dice lo contrario.




Estas fotografías fueron tomadas en la librería Los portadores de sueños durante la presentación de Mente animal el pasado día 19 de noviembre.

viernes, 28 de noviembre de 2014

No es un asunto de mujeres

Cuando leo noticias sobre asesinatos, violaciones, palizas, humillaciones y todo tipo de afrentas contra las mujeres, sé lo que siento y sé lo que puede sentir cualquier otra mujer. Siento rabia, asco, indignación e indefensión. Son muchos años viendo lo mismo. Escuchando lo mismo. Son muchas las veces en que se me ha dicho «cuando vayas por la calle lleva siempre una llave preparada entre dos dedos». O «muévete por zonas en las que haya mucha gente». Consejos que no reciben los chicos. Consejos con los que tenemos que vivir nosotras desde que empezamos a salir y que, buscando nuestro propio bien, nos generan un miedo que no desaparece nunca. Y es por eso, porque sé que a los hombres no se les da este tipo de útiles y bienintencionadas recomendaciones, porque es precisamente de ellos de quienes tenemos que huir y protegernos, por lo que me pregunto de verdad: ¿qué siente un hombre cuando lee que un padre ha matado a sus hijas o que un marido ha quemado viva a su mujer? ¿Se siente como yo? ¿Experimenta cada una de esas conmociones, ese horror y esa ira al mismo nivel, con la misma intensidad? ¿Quiere salir corriendo también y hacer algo, cualquier cosa? ¿Entiende que la lucha contra esta crueldad constante no es solo un asunto de mujeres? ¿Se avergüenza? Y me pregunto esto porque jamás me he avergonzado de ser mujer pero he de decir que, cuando leo noticias como las que se han publicado hoy, me planteo muy en serio si no me avergonzaría de ser hombre.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Five Days to Dance

Ayer por la tarde vi dos películas en Filmin. Una detrás de otra. No es lo que suelo hacer los fines de semana (suelo corregir textos), pero me ha caído encima el preceptivo catarro otoñal con sus correspondientes síntomas de malestar completo, pocas fuerzas, pocas ganas, poca respiración por la nariz y mucho dolor de cabeza, así que, con una mantita, una bufanda (en mi casa siempre hace frío), una infusión y el ordenador encima de las piernas, me dispuse a pasar la tarde del sábado recibiendo imágenes y escuchando historias, uno de los mayores placeres del mundo.


No sé si sería porque estaba débil o si se debió a la extraordinaria capacidad de los directores y protagonistas de Five Days to Dance (la primera de las dos películas que vi) para tocar la fibra sensible del espectador, pero el caso es que hacía tiempo que no me emocionaba tanto con un documental. Empecé a emocionarme con las imágenes de la preciosa casa, el precioso jardín, en el que desayunan en Alemania los dos personajes centrales, los coreógrafos y bailarines Wilfried Van Poppel y Amaya Lubeigt (holandés él, española ella), así que imagino que un tanto flojucha sí que estaba.



Cuando decidí ver Five Days to Dance no tenía ni idea de que la película hubiera sido preseleccionada para los Premios Goya en nueve categorías. Simplemente me dejé llevar por la recomendación de Filmin porque los documentales que ofrece suelen ser excepcionales, y me gustó lo que vi durante los minutos iniciales, cuando los coreógrafos plantean la historia y explican el procedimiento que siguen y sus objetivos, de modo que me puse más cómoda en el sillón. Pasados los primeros momentos de exposición dinámica, con unas imágenes igualmente rápidas, el desarrollo del proyecto en el instituto de San Sebastián me fue interesando menos, y el conjuntado desenlace me pareció demasiado efectista. No obstante, supongo que la película no podía terminar de otra manera. ¿Qué es lo que se nos cuenta en Five Days to Dance? Que es posible ofrecer una educación distinta, más heterogénea, más diversa, y nos lo demuestran con la historia de estos dos bailarines que pasan cinco días en un instituto y que durante esa única semana se esfuerzan por enseñarles sus coreografías a los alumnos que quieran participar en el «experimento» con el fin de que aprendan algo distinto a lo que suelen aprender: a tocarse, a mirarse, a verse, a relacionarse de otra forma, a mezclarse y a liberarse de los prejuicios que genera la rutina. Todo ello en un momento de la vida en el que lo habitual es sentirse torpe, desmañado, inseguro, observado y, a la vez, ninguneado. Los estudiantes han de moverse por una enorme sala y estirarse y expresarse físicamente en lugar de estar horas tomando apuntes y estudiando en el interior de un aula reducida. A partir de una idea tan sencilla y a la vez tan revolucionaria, la de cambiar el estado de cosas durante una semana de un modo no demasiado drástico ya que todo el proceso se desarrolla entre los mismos profesores y los mismos compañeros, en la misma ciudad y el mismo ambiente, van presentándose nuevas posibilidades, aunque también nuevos miedos y nuevos inconvenientes.

Me resultó algo artificiosa la idea de incluir las historias personales de los alumnos en un formato demasiado televisivo y, por tanto, demasiado trillado, pero me interesaron enormemente las dudas, temores y esperanzas de los profesores. Yo ya estaba sensiblona y predispuesta, como he dicho, pero es evidente que hay una intención clara de pulsar las cuerdas emocionales de quienes se disponen a ver el documental, quizá con la buena intención de que todos nos enfrentemos a las situaciones que van surgiendo y, además de verlas y pensarlas, las sintamos como propias para luego poder extender a nuestra existencia las posibles enseñanzas que se van dejando caer por el documental.


¿Qué es lo que más me gustó? El ritmo, la intención y el entusiasmo de los coreógrafos. ¿Lo que más me sorprendió? Que los alumnos sigan hablando demasiado en clase. Sin prestar mucha atención a nada.

sábado, 22 de noviembre de 2014

Escritoras

Penelope Fitzgerald


jueves, 20 de noviembre de 2014

Ayer en Zaragoza

Todo fue una delicia ayer en Zaragoza: volver a ver a mi querida Julia Duce y a los libreros de Los portadores de sueños, Eva y Félix, a quienes nunca podré agradecer lo suficiente toda su amabilidad y su cariño, y el encuentro con Luisa Miñana, que se convirtió en una de las mejores experiencias del año. Su conversación (antes, durante y después de la presentación del libro) fue entusiasta, inteligente y alentadora, y la lectura que hizo de Mente animal no pudo ser más generosa.


Hablamos de poesía, de creación, de la ferocidad y oscuridad de la naturaleza, y de otras poetas, entre ellas, Jorie Graham y su poemario Rompiente, que Luisa me recomendó y que leeré en breve. Ella utilizó el término «ecopoesía» (con toda la prevención que provocan siempre las etiquetas) para referirse al trabajo de Graham y, en cierto modo, también a los textos de Mente animal, y surgió entonces el curioso tema de las influencias a posteriori. Esos libros que no hemos leído aún, pero que parecen haber dejado un poso evidente en lo que hemos escrito. Me acordé del siguiente poema de Antonio Gamoneda, encontrado hace poco, bastante después de haberle puesto el punto final a Mente animal, pero que tan claramente podría haberme empujado a escribir. Servirme de inspiración:

MALOS RECUERDOS

«La vergüenza es un sentimiento revolucionario»
Karl Marx

Llevo colgados de mi corazón
los ojos de una perra y, más abajo,
una carta de madre campesina.
Cuando yo tenía doce años,
algunos días, al anochecer,
llevábamos al sótano a una perra
sucia y pequeña.
Con un cable le dábamos y luego
con las astillas y los hierros. (Era
así. Era así.
Ella gemía,
se arrastraba pidiendo, se orinaba,
y nosotros la colgábamos para pegar mejor).
Aquella perra iba con nosotros
a las praderas y los cuestos. Era
veloz y nos amaba.

Cuando yo tenía quince años,
un día, no sé cómo, llegó a mí
un sobre con la carta del soldado.
Le escribía su madre. No recuerdo:
«¿Cuándo vienes? Tu hermana no me habla.
No te puedo mandar ningún dinero…»
Y en el sobre, doblados, cinco sellos
y papel de fumar para su hijo.
«Tu madre que te quiere.»
No recuerdo
el nombre de la madre del soldado.
Aquella carta no llegó a su destino:
yo robé al soldado su papel de fumar
y rompí las palabras que decían
el nombre de su madre.
Mi vergüenza es tan grande como mi cuerpo,
pero aunque tuviese el tamaño de la tierra
no podría volver y despegar
el cable de aquel vientre ni enviar
la carta del soldado.

lunes, 17 de noviembre de 2014

En Zaragoza

Nos vemos el miércoles, día 19, en la fantástica Los portadores de sueños para hablar de poesía, de árboles y de bestias. Luisa Miñana y yo charlaremos sobre Mente animal a partir de las 20.00h. Un lujo de sitio y un lujo de compañía.


sábado, 15 de noviembre de 2014

El próximo lunes

Tendremos ejemplares de la segunda edición de Mente animal. Impresionante.