viernes, 11 de abril de 2014

Gracias a Ángeles Encinar

Con quien he compartido momentos inmensos a lo largo de los últimos meses.

En la librería Rafael Alberti, tras la presentación de la antología Cuento español actual (1992-2012), publicada este año por Cátedra.


Con Miguel Ángel Zapata, Óscar Esquivias, Ángeles Encinar, Josune García y Manuel Longares.


Ángeles Encinar y Manuel Longares durante la presentación del libro. 


En la azotea de la Saint Louis University, tras una vivísima charla con los alumnos de Ángeles en torno al relato y sus circunstancias. Con Ángeles Encinar y Enrique Redel.

Gracias, Ángeles, por propiciar tan grandes encuentros con tan buenos amigos y en lugares tan estupendos y acogedores.

miércoles, 26 de marzo de 2014

Cuento español actual (1992-2012)

Mañana jueves, día 27 de marzo, a las 19,30h, en la librería Rafael Alberti (Tutor, 57), nos reuniremos para presentar la antología de relatos Cuento español actual (1992-2012), publicada por la editorial Cátedra con edición de la profesora Ángeles Encinar. El acto contará con la presencia del escritor Manuel Longares y algunos de los autores antologados.

Allí volvemos a vernos.


domingo, 23 de marzo de 2014

Terence Dooley en Madrid

Hoy hace justo una semana que fuimos a Barajas a recoger a Terence Dooley, albacea literario y yerno de Penelope Fitzgerald, y a lo largo de estos días hemos compartido charlas sobre la obra de la autora, naturalmente, pero también sobre otros libros, sobre poesía, el mundo de la edición, la vida en Londres, la vida en Madrid, las librerías y el jamón. Tuvimos un encuentro con los lectores de La Central de Callao (sobre La librería) y los de la Rafael Alberti (sobre La flor azul), y en ambos casos dominaron la complicidad, la cercanía, la presencia constante de Penelope Fitzgerald y cierta sensación de nostalgia.

El inicio de la primavera en Madrid nos ha acompañado maravillosamente.

Aquí dejo unas fotos:
En el escaparate de la librería Rafael Alberti

Durante el encuentro con los lectores

Con el equipo de Impedimenta al completo

domingo, 2 de marzo de 2014

Sobredosis del 73

Ayer por la tarde vi tres películas, dos de ellas del año 73: Badlands (Terrence Malick) y Scarecrow (Jerry Schatzberg). En medio metí Onegin (Martha Fiennes), de la que recordaba con arrobo la onírica escena del duelo como una de las secuencias más inspiradoras de la literatura en el cine, pero de la que había extraído por completo la presencia de Liv Tyler, todo labios y todo desinterés. No entiendo esa querencia por los rostros flojos, casi aburridos, para encarnar personajes femeninos que representan la búsqueda de lo que no se les muestra, que se pasan el día con un libro en la mano (gran gesto estético) y que en principio se rebelan contra lo que hay. No sé por qué Liv Tyler ni por qué Keira Knightley. Imagino que los directores o los productores piensan en el público masculino cuando las eligen porque quizá crean que personifican el ideal de fragilidad con carácter o el ideal de intelecto con gran delicadeza que hay que proteger. Esos tópicos comparables al del bravo príncipe azul.

En cualquier caso, los platos fuertes fueron las otras dos. Tras ver la última escena de Scarecrow un par de veces pensé que no era extraño que después de estos trallazos de los 70 llegaran los Spielberg y el cine para adolescentes americanos que no tenían ganas de la menor complicación mental. Cambió la situación económica y cambió el público que pagaba para entrar en las salas de cine. Y se produjo la habitual curva de montaña rusa, hacia abajo, en este caso.




De Badlands me quedo con las escenas de la casa en el árbol. El bosque forma parte del comienzo, de lo fecundo y lo inaugural. Las tierras áridas vendrán más tarde.






Y de Scarecrow, sin duda, la escena de la fuente, hacia el final. Uno de los momentos más bestias de la historia del cine. Mientras la veía se me ocurrió que ya no es nada fácil descubrir actuaciones así en las películas actuales. Quizá Philip Seymour Hoffman, pero ya no está.

jueves, 27 de febrero de 2014

Presentación Cuento español actual (1992-2012)

Ayer por la tarde, en la librería La Central de Callao.


Después de la presentación de la antología de relatos Cuento español actual (1992-2012).

En la foto: Pedro Ugarte, Isabel González, Eloy Tizón, Ángeles Encinar, Juan Jacinto Muñoz Rengel, Cristina Cerrada, Javier Sáez de Ibarra, David Roas y Óscar Esquivias.

martes, 25 de febrero de 2014

Cuento español actual (1992-2012)

Mañana miércoles, día 26 de febrero, a las 19,30h, en la segunda planta de la librería La Central de Callao (Postigo de San Martin, 8), presentaremos la antología de relatos Cuento español actual (1992-2012), publicada por la editorial Cátedra con edición de la profesora Ángeles Encinar. El acto contará con la presencia del escritor José María Merino y algunos de los autores antologados.


jueves, 20 de febrero de 2014

Para Conx Moya

Que adora a George Harrison.

domingo, 16 de febrero de 2014

Por qué amamos a los perros, nos comemos a los cerdos y nos vestimos con las vacas

«Sir Paul McCartney afirmó una vez que si los mataderos tuvieran paredes de cristal, todos seríamos vegetarianos. Creía que si supiéramos la verdad sobre la producción de la carne, seríamos incapaces de seguir comiendo animales.

Sin embargo, conocemos algo de la verdad. Sabemos que la producción de carne es un proceso sucio, pero decidimos no saber hasta qué punto. Sabemos que la carne viene de los animales, pero preferimos no establecer la relación. Y, con frecuencia, comemos animales y decidimos no saber ni siquiera que hemos decidido hacerlo. Las ideologías violentas están estructuradas de modo que no solo es posible, sino que es inevitable que seamos conscientes de una verdad incómoda a un nivel, pero que seamos ajenos a ella en otro. El fenómeno de saber sin saber es común a todas las ideologías violentas. Y esta es la esencia del carnismo.

En todas las ideologías violentas se establece un contrato implícito entre el productor y el consumidor para no ver el mal, no oír el mal y no decir el mal. Sí, cierto, la agroindustria animal se esfuerza para que sus secretos permanezcan ocultos. Pero nosotros les facilitamos el trabajo. Nos dicen que no miremos, y apartamos la mirada. Nos dicen que los miles de millones de animales que no vemos jamás viven al aire libre en explotaciones tranquilas y, por ilógico que sea, no lo ponemos en duda. Les facilitamos el trabajo porque, a algún nivel, la mayoría de nosotros no quiere saber cómo son las cosas en realidad.»


La autora de este libro, Melanie Joy, profesora de psicología y sociología en la universidad de Massachusetts, llama «carnismo» al «sistema de creencias que nos condiciona a comer unos animales determinados», es decir, vaca y no perro. Sostiene que «en la mayor parte del mundo actual, las personas no comen carne porque lo necesiten, sino porque deciden hacerlo. Y las decisiones siempre se derivan de las creencias, aunque la invisibilidad del carnismo explica que estas decisiones no parezcan decisiones en absoluto».

No estoy leyendo este libro como leo otros, es decir, de manera continuada, un día tras otro, hasta acabarlo. Lo voy leyendo poco a poco, los fines de semana principalmente, mientras termino los demás. Y no porque no me guste o porque esté mal escrito o no sea lo que esperaba, sino porque la crudeza de las descripciones, la explicación de cómo la matanza de animales a nivel industrial acaba no sólo con los propios animales sino también con los trabajadores de los mataderos, con el medio ambiente y, al final, con la salud de los consumidores, hacen que prefiera mantener una dosis semanal de lectura controlada, la justa para asimilar lo que leo y no desfallecer ante un horror tan bestia que parece irreal, aunque todos sepamos que es diariamente real. Cada página es una bofetada y la sucesión de datos, de exposiciones directas y detalladas del proceso de matanza, junto a los testimonios de los propios matarifes, ocasionan una violencia que me hace llegar a la conclusión, mientras leo, de que éste es el libro más gore (y revelador) que se ha publicado en mucho tiempo.

Este fragmento que viene a continuación no está elegido adrede para sobrecoger ni impresionar. Es sólo uno más:

«La regla de oro en las plantas de despiece de carne es: "La cadena no para". Nada puede entorpecer las producción. Ni fallos mecánicos ni averías ni accidentes. Las carretillas elevadoras chocan, las sierras se sobrecalientan, a los trabajadores se les caen los cuchillos, se cortan, se desmayan y caen inconscientes al suelo… y cadáveres sanguinolentos pasan por encima de ellos mientras la cadena sigue su camino… Un trabajador me dijo: "He visto a matarifes al borde del desmayo, sangrando a borbotones porque se han cortado una vena y, entonces, llega el encargado de la limpieza con la lejía para limpiar el suelo, pero la cadena nunca se para. Nunca se para.»

Y luego la carne la encontramos en el supermercado, tan bien ordenada y dispuesta en su bandeja blanca, preparada para que podamos comerla día tras día, con toda su historia, su barbarie, hormonas y antibióticos perfectamente silenciados bajo el plástico que le da a la mercancía ese aire de limpieza y transparencia. Todo bien embalado para que sintamos que vamos a tragar y a integrar en nuestro organismo algo puro y saludable. Cuando no lo es en absoluto. Ni el principio ni el desarrollo ni el fin.

domingo, 12 de enero de 2014

Ever is Over All_Pipilotti Rist

Vi este vídeo hace bastante tiempo, en el Museo Reina Sofía, allá por el año 2001, y me apetece enormemente recuperarlo justo ahora, en estos días en que tanto parece desearse, necesitarse e imponerse que las mujeres regresemos al ámbito doméstico, a la negación de nosotras mismas, al cuidado exclusivo de los demás y a la sensación de que hay que tener mucho cuidado con el sexo porque puede traernos consecuencias irreparables. Y volveremos a escuchar de nuevo, una vez más, esa frase tan generadora de culpa y remordimientos: «No haberlo hecho».


sábado, 11 de enero de 2014

Poesía, música y relatos

El próximo martes, día 14 de enero, a las 19h, en el salón de actos de la Biblioteca Manuel Alvar (C/ Azcona, 42, metro Diego de León), leeré poemas y relatos acompañada del músico Óscar Sánchez González al bajo eléctrico.

La actividad forma parte del programa Rincón de la poesía de la Comunidad de Madrid.


Os dejo aquí una muestra de la música que Óscar ha compuesto para el recital. ¡Nos vemos!