viernes, 30 de enero de 2015

La retirada no es una opción

Conchi Moya, mi querida amiga, periodista y escritora, estuvo en la presentación que hicimos en Ámbito Cultural de Mente animal, y ha escrito una crónica de lo que allí hicimos y dijimos en Haz lo que debas, el blog que cultiva casi a diario con reflexiones sobre el «Sahara, literatura, música, radio y algo más».


Conchi ha escrito en su blog: «Adón nos abre los ojos a puñetazos (poéticos). No da opción a la amabilidad, la autocomplacencia, la idealización o la piedad. Aspereza, crudeza pero, a pesar de todo, emoción».

Supongo que no le ha debido de resultar sencillo escribir sobre mí, del mismo modo en que a mí me parece casi marciano escribir sobre ella. Cuando dos personas se conocen desde hace tantos años como nosotras, desde siempre, en realidad, parece que lo que prevalece es la imagen que guardamos de quienes éramos en la época en que compartimos tanto tiempo (horas y horas de clases) y parece que cuesta actualizar esa imagen. Situarse en un ahora tan difícil de atrapar. Es raro hablar del presente y asumir que se nos han ido añadiendo capas de experiencias, con nuevas personas, ideas y gustos. Han pasado siglos desde nuestra lectura de Rebeldes, de Susan E. Hinton, desde la compra de los vinilos de The Smiths y desde la primera vez que vimos Quadrophenia en su casa. Pero todo aquello, los planes, lo que fuimos aprendiendo y descubriendo, sigue resultando a veces más real que nuestras rutinas actuales, sin apenas un momento para respirar. También fue en casa de Conchi Moya donde descubrí Jesucristo Superstar y Tommy. Y menos mal que por entonces teníamos tiempo. Larguísimas horas de cine y música. Hoy, por mucho que nos empeñáramos, no podríamos hacerlo.

jueves, 29 de enero de 2015

Ayer en Zubieta

Hablamos de Thoreau, de la naturaleza desbocada, de Emily Dickinson, del ansia y la necesidad de hacer cosas y de la curiosa continuidad narrativa de los poemarios. Todo aderezado por el riquísimo vino La Loba que tan acertadamente eligió Adolfo López Chocarro, y entre magníficos amigos, tan cercanos y entusiastas. ¡Gracias, gracias, gracias!


martes, 27 de enero de 2015

Los poetas son un asco

Así, tal cual.


Y el jueves, día 29 de enero, a las 20,00 horas, Rocío Álvarez y yo lo demostraremos hablando de poesía, de influencias literarias, de expectativas y de nuestras experiencias en el sector editorial, siempre instigadas por David García. También leeremos poemas. Todo ello en la librería La Buena Vida, calle Vergara, 5.

¡Seréis bienvenidos a nuestra asquerosa velada poética!

domingo, 25 de enero de 2015

¡Nos vemos en Donostia!

El día 28 de enero, miércoles, a las 19,30h, tendremos Mente animal en la excepcional compañía de los libreros y amigos de la librería Zubieta (Pza. Guipúzcoa, 11). ¡Qué lujazo estar allí!


Esta mini-gira de presentaciones del poemario está siendo más que un regalo. Trenes, paisajes, preciosas librerías, poesía y lectores. Es difícil pedir más.

sábado, 24 de enero de 2015

Presentación en Ámbito Cultural

Con Inés Martín Rodrigo, Elena Medel y muchos amigos.

¡Gracias!



viernes, 23 de enero de 2015

Lo que no se puede destruir

La narradora y poeta Sara Mesa ha escrito para el blog literario Estado Crítico un reseña espléndida, generosa y hermosísima sobre Mente animal. No puedo estarle más agradecida a Sara por su dedicación, su lectura, sus palabras y su propia labor literaria. Es un honor contar con lectoras así.

Os dejo aquí un fragmento de la reseña:

«Pilar Adón coge los elementos de la realidad —de su realidad—, los selecciona, los transmuta, los expone ante nuestros ojos y nuestros oídos —la musicalidad de sus versos es excelente— y los deja, digamos, que respiren, con esa cadencia de animal salvaje desprovista de intenciones intelectualizadoras, que convierte sus poemas en algo nuevo y en algo grande, en la expresión de una búsqueda quizá sin respuestas, porque al final, parafraseando a nuestra autora, “Quedará lo que no tiene sentido ni razón ni fin./ Lo que no se puede proteger./ Y lo que no se puede destruir”.»

¡Gracias, Sara!

sábado, 17 de enero de 2015

Nuevos chicos en el barrio

La editorial se ha mudado. A un espacio más grande, con despachos situados a diferentes niveles, con escaleras de madera, techos altísimos y dos ventanales que dan a un pequeño jardín que tendremos que llenar de plantas y cuidar y regar. Los libros han estado viajando en sus cajas, al lado de sus estanterías, y ya empiezan a ocupar su nuevo lugar, pegados a las paredes y ante las ventanas que dejan pasar un color verde intensísimo.

El segundo día de colocación de lámparas, cuadros, más libros, mesas y ordenadores, descubrí tres lugares en el nuevo barrio en los que supe, desde el primer vistazo, que iba a pasar todo el tiempo del que pudiera disponer y que iban a ser objeto de anhelo, apetito, interés y capricho.

El primero, de camino a la editorial, es un local que hace esquina, que tiene unos escaparates que parecen fotografías y que resulta una especie de milagro en esta zona de Madrid dominada por esas grandes cadenas que se pueden encontrar idénticas en cualquier otro sitio. Se trata de The Circular Project Shop, en la calle Ventura Rodríguez, 22. En el interior hay ropa ecológica, sostenible y ética, y jamás imaginé que fueran a abrir una tienda así tan cerca. Ya me había resignado a usar Internet.


El segundo, descubierto a la hora de comer, es un espacio que se llama, precisamente, C.O.M.E., en Ventura Rodríguez, 5. Comida ecológica al lado del trabajo. El nuevo barrio de la editorial se estaba convirtiendo poco a poco en el nuevo barrio con mayúsculas.


Y el tercero es también un restaurante, esta vez de comida vegetariana y vegana: Punto Vegano, en la calle Luisa Fernanda, 27, muy cerca del Templo de Debod.


Imagino (sé) que cuando empiece a trabajar a pleno rendimiento otra vez, dentro de un par de días, me encerraré en la editorial y todo mi paisaje frontal será la pantalla del ordenador y su correspondiente teclado. Pero ahora mismo la perspectiva es halagüeña. Los espacios que nos rodean son atractivos (al margen de toda la basura que hay siempre por los suelos en Madrid, al lado de los contenedores, pegada a los contenedores, lejos de los contenedores…) y resulta alentador comprobar que ya no es todo cerrar locales sino que también se abren sitios nuevos con propuestas muy afines. La sensación de habernos situado en un lugar que nos da la bienvenida es impagable.

miércoles, 14 de enero de 2015

Próximos encuentros

20 de enero, martes, en Logroño. Librería Santos Ochoa. C/ Castroviejo, 19. A las 19,30h. Con Elena Medel.


22 de enero, jueves, en Madrid. El Corte Inglés de Callao. Sala de Ámbito Cultural (7ª planta). A las 19,00h. Con Inés Martín Rodrigo y Elena Medel.


¡Allí nos vemos!

domingo, 11 de enero de 2015

Escritoras

Carson McCullers


viernes, 9 de enero de 2015

Woodstock: 3 Days of Peace & Music

Dirigida por Michael Wadleigh y editada, entre otros, por Martin Scorsese, Woodstock: 3 Days of Peace & Music recibió el Óscar al mejor documental de 1970.



Los organizadores esperaban la asistencia de unos 60.000 espectadores, pero se reunieron allí cerca de 500.000 personas.



En el documental no se respeta el orden de aparición de los cantantes. Solo se mantienen el inicio (con Richie Havens) y el cierre (con Jimi Hendrix).


He visto esta película entera, las dos partes, tres veces en las últimas semanas. Y seguiré viéndola. Ahora mismo, me parece necesario.

lunes, 29 de diciembre de 2014

Criaturas salvajes

Braulio Ortiz ha escrito para El Día de Córdoba un nuevo texto sobre Mente animal, y sólo puedo agradecerle con total sinceridad que haya leído el poemario con tanta atención y que lo haya tratado con tanto cuidado. Su generosidad es mayúscula. Y su facilidad para extraer de los poemas lo esencial fijándose en los rincones más reservados, hablando de la «intimidad áspera y dolorosa» del libro, me ha desarmado por completo. Reproduzco aquí su reseña con un inmenso ¡gracias!


En la obra de Pilar Adón, la naturaleza no se muestra como un refugio amable: es un espacio inhóspito, un paisaje en el que las ramas se tuercen hacia el lado de la sombra. Incluso la belleza de la tierra brinda a veces al visitante la perplejidad: «Regresan las hojas nómadas. Y pienso: / si la naturaleza es hermosa, ¿por qué yo no?», se interroga la voz de Mente animal, el libro con el que la autora vuelve al mundo rural que abandonaron sus padres y habitaron sus abuelos para reflejar allí el escalofrío y la desazón de la experiencia humana. Adón sabe que en las tardes de cielo limpio también resuena la tormenta, como si en el campo fuera más evidente que el hombre no es sino una criatura salvaje. Un pueblo puede ser el escenario del rencor, del suicidio, de la maledicencia, un enclave marcado por una leyenda oscura: «Usaron las piedras del primitivo puente / y las de la granja del abuelo / que no pudo pagar porque se lo gastó en vino. / Usaron las piedras de la ermita / y todos los niños de la casa nueva / nacieron muertos».

Tras La hija del cazador, la escritora madrileña vuelve a cargar el rifle, y firma uno de los libros más rotundos de 2014, un poemario descarnado y bello en el que a pesar de la crudeza de los ambientes descritos nada parece gratuito o forzado, todo está narrado con una austeridad y una contención admirables. Adón es cada vez más consciente de la plenitud de sus recursos y no necesita recurrir a golpes de efecto: Mente animal es un libro de una intimidad áspera y dolorosa, y sus versos poseen una autenticidad incontestable.

miércoles, 17 de diciembre de 2014

No telling

Vi esta película hace unos días en el Sundance Channel y he de decir que me parece poco recomendable para los amantes de los animales en general y nada recomendable para los amantes de los perros en particular. Pero también he de decir que es indudable que deja su poso y que, ya por eso, supongo que sus responsables se salieron con la suya.

Si es que «la suya» era intentar concienciar a la gente de lo cruel y bárbaro que resulta hacer experimentos con animales.

La película viene a contar la historia de un científico que se esconde con su mujer en una casa de campo para ensayar en animales sus nuevas técnicas médicas que, de tener éxito, le enriquecerán a él y a quienes financian sus salvajadas. 

Jamás la habría mencionado aquí de no haber sido porque hoy no he podido evitar pensar en ella al ir al mercado y ver cómo se exhiben en las vitrinas de las carnicerías los cuerpos enteros de los animales que algunos ya están comprando para comérselos estas fiestas. No es la primera vez que veo semejante exposición, claro está. Y siempre me ha parecido patológica y propia de seres muy alejados de su verdadera naturaleza la ocurrencia de exponer cadáveres de animales en escaparates, entre hojas verdes de adorno, cual bosque, entre frutas o cualquier otro objeto, como si las carnicerías tuvieran también escaparatistas o decoradores de interior poco relacionados con la palabra sensibilidad. Pero el caso es que hoy me ha producido una desazón mayor pasar por delante del muestrario. Al principio no sabía a qué achacar el malestar y, como se suele hacer cuando se quiere encontrar una causa, un origen o una explicación para lo que se siente, me he lanzado a bucear en el recuerdo de manera rápida mientras seguía andando. He retrocedido en el histórico de impresiones intentando averiguar de dónde venía esta mía de hoy, y pronto he comprendido que toda esa indefensión y esa huella de brutalidad procedían de la mezcla explosiva de ver a los clientes de la carnicería riéndose con ganas y fruición del cuerpo de un cochino pequeño junto con las imágenes que todavía me rondan de esta película atroz:


jueves, 4 de diciembre de 2014

Jane Kenyon

Durante la presentación de Mente animal en Zaragoza, Luisa Miñana me habló de la poeta Jorie Graham y de su poemario Rompiente, y gracias a esta recomendación, curiosidades de los hilos literarios, llegué a Jane Kenyon, a quien estoy devorando gracias a la antología que Pretextos publicó en el año 2007, De otra manera, con magnífica traducción de Hilario Barrero.

Dos poemas de Jane Kenyon:
QUIÉN

Estos versos están escritos
por un animal, un ángel,
un extraño sentado en mi silla;
por alguien que ya sabe
cómo vivir sin problemas
entre libros, pucheros y sartenes…

¿Quién es el que me pide que halle
lenguaje para el sonido
que hace la pezuña de una oveja al golpear
una piedra? ¿Y quién pronuncia
las palabras que son mi alimento?


DOS DÍAS SOLA

Tú no estás aquí. Mantengo
el fuego encendido, aunque no hace frío,
alimentando la estufa hambrienta.
Leo el periódico de la tarde
mientras cinco generaciones
me observan por encima del hombro.

En la leñera
la oscuridad me rodea y penetra en mí.
El único sonido que escucho
es mi propia respiración. Quizás
ya no encaje aquí.
Nada me dice lo contrario.




Estas fotografías fueron tomadas en la librería Los portadores de sueños durante la presentación de Mente animal el pasado día 19 de noviembre.

viernes, 28 de noviembre de 2014

No es un asunto de mujeres

Cuando leo noticias sobre asesinatos, violaciones, palizas, humillaciones y todo tipo de afrentas contra las mujeres, sé lo que siento y sé lo que puede sentir cualquier otra mujer. Siento rabia, asco, indignación e indefensión. Son muchos años viendo lo mismo. Escuchando lo mismo. Son muchas las veces en que se me ha dicho «cuando vayas por la calle lleva siempre una llave preparada entre dos dedos». O «muévete por zonas en las que haya mucha gente». Consejos que no reciben los chicos. Consejos con los que tenemos que vivir nosotras desde que empezamos a salir y que, buscando nuestro propio bien, nos generan un miedo que no desaparece nunca. Y es por eso, porque sé que a los hombres no se les da este tipo de útiles y bienintencionadas recomendaciones, porque es precisamente de ellos de quienes tenemos que huir y protegernos, por lo que me pregunto de verdad: ¿qué siente un hombre cuando lee que un padre ha matado a sus hijas o que un marido ha quemado viva a su mujer? ¿Se siente como yo? ¿Experimenta cada una de esas conmociones, ese horror y esa ira al mismo nivel, con la misma intensidad? ¿Quiere salir corriendo también y hacer algo, cualquier cosa? ¿Entiende que la lucha contra esta crueldad constante no es solo un asunto de mujeres? ¿Se avergüenza? Y me pregunto esto porque jamás me he avergonzado de ser mujer pero he de decir que, cuando leo noticias como las que se han publicado hoy, me planteo muy en serio si no me avergonzaría de ser hombre.

domingo, 23 de noviembre de 2014

Five Days to Dance

Ayer por la tarde vi dos películas en Filmin. Una detrás de otra. No es lo que suelo hacer los fines de semana (suelo corregir textos), pero me ha caído encima el preceptivo catarro otoñal con sus correspondientes síntomas de malestar completo, pocas fuerzas, pocas ganas, poca respiración por la nariz y mucho dolor de cabeza, así que, con una mantita, una bufanda (en mi casa siempre hace frío), una infusión y el ordenador encima de las piernas, me dispuse a pasar la tarde del sábado recibiendo imágenes y escuchando historias, uno de los mayores placeres del mundo.


No sé si sería porque estaba débil o si se debió a la extraordinaria capacidad de los directores y protagonistas de Five Days to Dance (la primera de las dos películas que vi) para tocar la fibra sensible del espectador, pero el caso es que hacía tiempo que no me emocionaba tanto con un documental. Empecé a emocionarme con las imágenes de la preciosa casa, el precioso jardín, en el que desayunan en Alemania los dos personajes centrales, los coreógrafos y bailarines Wilfried Van Poppel y Amaya Lubeigt (holandés él, española ella), así que imagino que un tanto flojucha sí que estaba.



Cuando decidí ver Five Days to Dance no tenía ni idea de que la película hubiera sido preseleccionada para los Premios Goya en nueve categorías. Simplemente me dejé llevar por la recomendación de Filmin porque los documentales que ofrece suelen ser excepcionales, y me gustó lo que vi durante los minutos iniciales, cuando los coreógrafos plantean la historia y explican el procedimiento que siguen y sus objetivos, de modo que me puse más cómoda en el sillón. Pasados los primeros momentos de exposición dinámica, con unas imágenes igualmente rápidas, el desarrollo del proyecto en el instituto de San Sebastián me fue interesando menos, y el conjuntado desenlace me pareció demasiado efectista. No obstante, supongo que la película no podía terminar de otra manera. ¿Qué es lo que se nos cuenta en Five Days to Dance? Que es posible ofrecer una educación distinta, más heterogénea, más diversa, y nos lo demuestran con la historia de estos dos bailarines que pasan cinco días en un instituto y que durante esa única semana se esfuerzan por enseñarles sus coreografías a los alumnos que quieran participar en el «experimento» con el fin de que aprendan algo distinto a lo que suelen aprender: a tocarse, a mirarse, a verse, a relacionarse de otra forma, a mezclarse y a liberarse de los prejuicios que genera la rutina. Todo ello en un momento de la vida en el que lo habitual es sentirse torpe, desmañado, inseguro, observado y, a la vez, ninguneado. Los estudiantes han de moverse por una enorme sala y estirarse y expresarse físicamente en lugar de estar horas tomando apuntes y estudiando en el interior de un aula reducida. A partir de una idea tan sencilla y a la vez tan revolucionaria, la de cambiar el estado de cosas durante una semana de un modo no demasiado drástico ya que todo el proceso se desarrolla entre los mismos profesores y los mismos compañeros, en la misma ciudad y el mismo ambiente, van presentándose nuevas posibilidades, aunque también nuevos miedos y nuevos inconvenientes.

Me resultó algo artificiosa la idea de incluir las historias personales de los alumnos en un formato demasiado televisivo y, por tanto, demasiado trillado, pero me interesaron enormemente las dudas, temores y esperanzas de los profesores. Yo ya estaba sensiblona y predispuesta, como he dicho, pero es evidente que hay una intención clara de pulsar las cuerdas emocionales de quienes se disponen a ver el documental, quizá con la buena intención de que todos nos enfrentemos a las situaciones que van surgiendo y, además de verlas y pensarlas, las sintamos como propias para luego poder extender a nuestra existencia las posibles enseñanzas que se van dejando caer por el documental.


¿Qué es lo que más me gustó? El ritmo, la intención y el entusiasmo de los coreógrafos. ¿Lo que más me sorprendió? Que los alumnos sigan hablando demasiado en clase. Sin prestar mucha atención a nada.